Dios le pague
“Las utopías hunden las raíces en la realidad más auténtica y concreta, aunque sea para calificarlase intentar desencajarla de esa cosa peor.” El hecho de ser libres, de poder soñar con lugares superiores que el que nos rodea y el de poder actuar en la direccion de estos deseos, esta íntimamente conectado con nuestra naturaleza utopica. Esta es, ademas, la que justifica el aire de esperanza que siempre permanece en nosotros: por muy injusto y desolador que sea nuestro entorno, siempre hallamos la posibilidad de imaginar y construir uno mejor. No es solo buscar un lugar inalcanzable, pues de ese modo quedamos poseídos todos, por los espíritus de pioneros. Por el altruismo e idealismo de nuestra misión. Los castigos intelectuales son las que alejan la luz de las perspectivas imaginarias de los que buscan la representación de un mundo idealizado, íntimamente relacionadas con el deseo de dar un sentido a la vida y alcanzar la felicidad. Escenas que surgen de los defectos de la sociedad paralizando a las posibilidades de cambio y transformacion que ésta tiene encada momento. Causando frenesí.